Breve estudio del Libro V de Follas Novas: “As viudas d’os vivos y as viudas d’os mortos” - los aspectos humanos y sociales. moredraft only |
499 views |
Ângela M. Rodríguez Mooney Dr. Manuel García Castellón SP 6195-601 El Modernismo Hispánico 25 de Abril de 2009
Breve estudio del Libro V de Follas Novas: “As viudas d’os vivos y as viudas d’os mortos” - los aspectos humanos y sociales.
Cuando Caetano Veloso se apropia de las palabras de Fernando Pessoa y reafirma “Minha pátria é minha língua,”1 él, a ejemplo del magistral Pessoa, proclama la unión de países hijos de una misma lengua madre, instrumento por lo cual construimos nuestro pensamiento y, consecuentemente, nuestra cultura. El impedimento de una lengua de existir en su plenitud resulta no solamente en una producción cultural árida, sino que también exila la sociedad en su propia tierra. Expatriado durante siglos en su propio país, el pueblo gallego ha presenciado la sistemática marginalización de su lengua. Sin embargo, no siempre ha sido así, pues durante la Edad Media, sobre todo a partir del siglo XII, el gallego es la lengua preferida
1
Pasaje extraído de la canción “Língua,” de Caetano Veloso, grabada en 1991 en el album Velô. Fernado Pessoa afirma “Minha pátria é a língua portuguesa,” en un texto publicado originariamente en la revista "Descobrimento," n.º 3, 1931, pp. 409-410. El texto es más tarde publicado en el "Livro do Desassossego," por Bernardo Soares (heterónimo de Fernando Pessoa), en una compilación de Maria Aliete Galhoz y Teresa Sobral Cunha; ed. de Jacinto do Prado Coelho, Lisboa, Ática, 1982 vol. I, p. 16-17.
Mooney 2 para las composiciones de expresión lírica. El rey Alfonso X el sabio (1221-1284), por ejemplo, escoge el gallego-portugués para escribir sus famosas Cantigas de Santa María. La decadencia de la lengua gallega está asociada a las disputas dinásticas del siglo XIV. Los nobles gallegos se equivocan al apoyar a Pedro I, que pierde para Enrinque II la sucesión de la corona. Como punición, Enrique II decide exilar a los nobles gallegos de la corte, reemplazándolos por nobles de otras regiones de España. Durante los siglos siguientes Galicia es deliberadamente gobernada por una elite extranjera. Con la unificación de España y el triunfo del
castellano durante el siglo XVI, el gallego pierde definidamente su prestigio literario, y de sermo politus pasa a sermo rustus; de lengua histórica con manifestación escrita pasa a lengua funcional de comunicación oral (Condé 1). Irónicamente, los siglos de silencio en Galicia serían quebrantados por una voz femenina. En 1863 Rosalía de Castro publica el poemario Cantares Galegos, el primer gran libro
escrito en gallego después de siglos de ostracismo. Es verdad que los postulados del movimiento romántico han estimulado el surgimiento de una literatura regional y la búsqueda de una conciencia de diferenciación cultural. También es un hecho que el grupo progresista del que Rosalía y su marido, el periodista e historiador Manuel Murguía, forman parte durante su corta estadía en Madrid, inspirados por el éxito de la poeta catalana Maria Josefa Massanes, estimulan a Rosalía a escribir en gallego. Massanes es coronada reina en los Juegos Florales de Barcelona en
Mooney 3 1862 y termina liderando un grupo de escritoras catalanas. Sin
embargo, Rosalía de Castro no disfrutaría nunca de semejante apoyo. La realidad de Cataluña es distinta a la de Galicia, y si el Rexurdimento comparte con la Renaixença catalana el deseo de elevarse al rango de lengua de cultura, ambos movimientos se distancian en cuanto a la cohesión social y los recursos económicos disponibles para el desarrollo cultural de las dos regiones. Cristina Dupláa aclara que el problema del galleguismo finisecular es el inmenso distanciamiento que existe entre el mundo rural, preso todavía en relaciones precapitalistas de autosuficiencia, y el urbano, que en algunos casos representan las clases dominantes del Estado(414-5). El historiador Ramón Maiz comenta que ninguna de las clases sociales de Galicia se halla en situación de erigirse en clase nacional, articulando sus intereses de clase con los intereses de Galicia (525). No obstante, tal circunstancia sí se dará en territorio catalán, dónde la burguesía industrial empieza reivindicando sus derechos de clase industrial y termina hablando en nombre de Cataluña (Solé-Tura 36). Quizá sea por la falta de cohesión entre la elite gallega que, cuando sí reconoce la necesidad de autonomía regional, la hace siempre con muchas reservas; grandes intelectuales de la época Incluso entre el selecto
terminan oponiéndose al bilingüismo.
grupo de intelectuales gallegos, pocos sabían escribir en gallego. Ninguno, ni el mismo Murguía, es capaz de escribir versos con la misma intensidad lírica que Rosalía, y aun así muchos críticos de
Mooney 4 la época afirmaban que era él el verdadero autor de la obra de Rosalía de Castro. Mientras vivió, Rosalía de Castro fue víctima del más acerbo criticismo, sea por su condición de mujer que escribe, sea por escribir en gallego - la lengua de los humildes y sin instrucción - sea por su convicción republicana, o sea por el tenor social de su obra. Catherine Davies presenta un interesante estudio sobre el aislacionismo cultural del que la misma Rosalía fue víctima en Galicia. Emilia Pardo Bazán (1851-1921) clasifica a Rosalía de Castro como una mera versista local. Otras escritoras, como Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-73), ni siquiera la mencionan en sus escritos (2-3). Rosalía de Castro tan solo alcanzaría su reconocimiento póstumamente, en las primeras décadas del siglo XX, cuando los poetas de la Generación de 98 (entre ellos Juan Ramón Jiménez y Miguel de Unamuno) y los de la Generación de 27 elogian su obra. Ignorada en su tierra, serán los inmigrantes gallegos en Argentina y Cuba quienes acojan sus obras durantes las últimas décadas del siglo XIX. No es de sorprenderse que la poética gallega termine publicando su obra poética más refinada en la ciudad de La Habana. Follas Novas, publicada en 1880, fue en
realidad escrita diez años antes, entre los años de 1870 y 1871, cuando la autora tiene treinta y tres o treinta y cuatro años, mientras residía “no deserto de Castilla...en meio a todos os desterros.” La obra está dedicada a los miembros de la “Sociedade de Beneficencia d’os Naturales de Galicia n-a Habana” y cuenta con
Mooney 5 un elocuente prólogo de Emilio Castelar. El poemario está dividido en cinco libros: Libro Primero, titulado “Vaguedás”; Libro Segundo, “¡Do íntimo!”; Libro Tercero, “Varia”; Libro Cuarto, “Da terra”; y Libro Quinto, “As viudas dos vivos e as viudas dos mortos.” Mucho se ha escrito sobre la obra, cuya complejidad
ofrece todavía espacio para nuevas indagaciones y aportaciones. Sin embargo, la frecuente necesidad de algunos críticos en categorizar los cinco libros y sus poemas en estructuras fijas temáticas y de estilo termina por limitar su efectiva comprensión. Por ejemplo, Javier Costa Clavell, en su estudio sobre Rosalía de Castro visualiza apenas tres facetas o fuentes poéticas principales en Follas Novas: la simplemente costumbrista, la protesta social y la inquietud metafísica. Según este mismo autor, en los tres últimos libros se encuentran los poemas costumbristas y los de carácter social, mientras que los dos primeros abordan una temática de profundo contenido metafísico” (141). Por fortuna, la mayoría de los críticos se empeñan en analizar los poemas de la obra bajo perspectivas menos empobrecedoras. Frecuentemente, el amor, el dolor y la muerte (que esencialmente son temas metafísicos) parecen intrínsecamente relacionados con el paisaje, la cuestión de la mujer, y el problema social de Galicia a finales del siglo XIX. Más aún, Claude Henri Poullain, autor de un completo estudio sobre la obra de Rosalía de Castro, decepciona al negar la existencia de preocupación social en las obras de Rosalía: “Aunque no hay preocupación social en la obra de Rosalía – pues en
Mooney 6 ella domina siempre el sentimiento – aparecen las injusticias sociales, que provocan su indignación y la llenan de lástima” (162). Evidentemente la interpretación de Poullain es refutada por Nidia A. Díaz, que además de haber realizado un extenso análisis del aspecto social en la poesía de Rosalía defiende que la simple
decisión de hacer literatura en gallego en pleno siglo XIX es por sí solo un acto de reivindicación política(33). Si la mayoría de la crítica tradicional es consistente al afirmar el tenor social en la obra de Rosalía, la crítica moderna sostiene la relevancia de la voz femenina en su poesía y prosa. Personalmente, entiendo que es necesario considerar las dos perspectivas, la sociopolítica y la feminista, al leer su obra. Un ejemplo de la coexistencia de
las dos voces son los poemas del “Libro Quinto” de Follas Novas, “As viudas d’os vivos y as viudas d’os mortos.” Al analizar esa conocida colección de poemas, la crítica tradicional comúnmente se enfoca en los efectos de la inmigración en masa de Galicia a América en la segunda mitad del siglo XIX. Más recientemente, la
crítica ha empezado a enfocarse en las características femeninas y feministas en su obra en general. Sin embargo, en la mayoría de los estudios en que el “Libro Quinto” es citado, el enfoque sigue siendo exclusivamente feminista o social. Teniendo en vista tal división, pretendo analizar algunos pasajes importantes en “As viudas d’os vivos y as viudas d’os mortos,” demostrando que las dos voces, la de denuncia social y la feminista, coexisten y son relevantes para una lectura competente.
Mooney 7 En el poema “Dôr alleo n’é meu dôr,” sexto de los treinta y un poemas que completan “As viudas d’os vivos y as viudas d’os mortos,” encontramos dos breves pasajes que elucidan cómo Rosalía combina las dos voces, una sociopolítica y otra feminista, pero siempre manteniendo el tono intimista. Siguiendo al estilo del poeta alemán Heinrich Heine, aprendido probablemente a través de las Rimas de Bécquer, Rosalía opta por composiciones breves e intensas. Los versos en arte menor contribuyen a crear un aspecto popular y rítmico. La sencillez de la forma, sin embargo, contrasta con la intensidad y precisión de las palabras con las cuales describe la lamentable situación de Galicia y de los que se quedan en ella:
“Foi á Pascoa enxoita,/ Choveu en San Xoan;/ Á Galicia a fame/ Logo chegará./ Con malenconía/ Miran para o mar/ Os que n-outras terras/ Tên que buscar pan” (261).
La tristeza de los hombres que saben que tendrán que marcharse de Galicia en busca de trabajo en América es rematada con una redondilla que contiene una conmovedora descripción del desamparo femenino delante la soledad:
“Non coidarei xa os rosales/ Que teño seus, nin os pombos;/ Que sequen, como eu me seco,/ Que morran, como eu me morro” (261).
Mooney 8 El tiempo está siempre implícito en el dolor de la mujer abandonada, un dolor de quien espera, pero también de quien tiene noción de que su tiempo interno, biológico, está acabando. “Que sequen, como eu me seco,” sugiere un dolor mayor que la ausencia de su compañero, pero la inminencia de su esterilidad. La mujer, centrada en su dolor, decide a abandonar sus tareas domésticas, que le parecen inútiles y aumentan su pesar. En “¡Terra a Nossa!” encontramos una referencia más al tiempo biológico femenino. La naturaleza que se muere representa la mujer que envejece sola, infértil. Aquí la autora compara el tiempo que trascurre en la naturaleza al tiempo del hombre:
Os manantiales sécanse, Á os robres cânll’as follas; Pero a tua y-alma é plenas primadera: Non viu máis que unha aurora.
Y en vano oyes d’o mundo, En vano oyes d’a vida… No apagará a tua sede o á outros beben N-as auguas maldecidas.
Mais cando chegue a tarde d’o teu día E chegue o teu outono, Ven hasta a miña tomba paseniño, E deposita n-ela os teus remorsos. (257)
Mooney 9
En el poema anterior encontramos a la mujer lamentando la volubilidad del hombre, no la miseria o el difícil encargo de cuidar sola del hogar y de los hijos. Muchos autores llaman nuestra atención respecto a la manera con la cual Rosalía muchas veces retrata al hombre en sus textos. En muchos poemas, inclusive en “As viudas d’os vivos y as viudas d’os mortos,” el hombre traiciona a la mujer, que, a su vez, se mantiene fiel y soporta estoicamente todas las ingratitudes de su hombre. Quizá el ejemplo más común para ilustrar el comportamiento estoico de la mujer delante de la traición del hombre sea la segunda parte del poema “Dôr alleo n’é meu dôr”:
-¡Como venden a carne n-o mercado Vendeute o xurafás! ¡Pero qué importa ô fin que me vendese, Si eu no o podo olvidar! -Matoute á penas, sin piedá, e deixoute, Deixoute o desleal. -Pois olvidada morrerei e triste, Que olvidada-l-o… ¡non xa! -Cal se pisan as herbas, el pisoute… ¡Ódiate!... ¿E no o odiarás? -Aunque me odie, e me pise, e me maldiza, Heillo de perdoar. -¡Mal haya a tua constancia, probe tola,
Mooney 10 Y a tua lealtad! Mais anque ti o perdones, Dios, que é xusto, No o pode perdoar. (259)
John C. Wilcox afirma que el abandono es la principal metáfora de la condición de las mujeres en “As viudas d’os vivos y as
viudas d’os mortos” (58). No obstante, no encontramos un ataque deliberado al hombre en el “Libro Quinto” de Follas Novas. Mas bien constatamos que Rosalía siente que las mujeres y los niños son los que más sufren con la precaria condición económica y, resultado de ésta, con la inmigración de sus hombres. A la mujer
no se les permite emigrar; apenas el hombre puede aventurarse. En una sociedad ideal de igualdad, las mujeres también emigrarían a la América y también conocerían a otros hombres y podrían enamorarse. Pero a la mujer del siglo XIX en Galicia, apenas se le permite la tristeza del luto por sus hombres, vivos pero ausentes, o de los que se mueren en el otro lado del Atlántico. En “¡Terra Nossa!,” encontramos un ejemplo más de cómo a la gallega se le permite apenas el luto, la tristeza y el trabajo arduo:
“Tecín soya a miña tea,/ Sembrei soya o meu nabal;/ Soya vou por leña á o monte,/ Soya a vexo arder n-o lar./ Nin na fonte nin n-o prado,/ Así morra c’oa carráx,/ El non ha vir á me erguer,/ El xa non me pousará” (256).
Según Wilcox, el anhelo físico y emocional expresado por la
Mooney 11 voz femenina en las últimas líneas dan al poema una perspectiva feminista, por la simple razón que en la sociedad, sobretodo en la sociedad del siglo XIX en España, tradicionalmente se prohíbe a la viuda el expresar sus deseos íntimos (pousar copular) (59). Rosalía tiene conciencia de que los hombres se ven forzados a abandonar su país y sus mujeres e hijos debido a la pobreza y la escasa oportunidad de trabajo en que viven. “¡Par’a Habana!,” poema de apertura del “Libro Quinto” es justamente una explicación del fenómeno de la emigración: es un eufemismo para
Vendérónlle os bois, Vendéronlle as vacas, O pote d’o caldo Y a manta d’a cama. Vedéronlle o carro Y as leiras que tiña; Deixárono soyo C’a roupa vestida. “María, eu son mozo; Pedir non me é dado; Eu vou pol-o mundo Para ver de gana-l-o Galicia está probe, Y â Habana me vou… ¡Adiós, adiós, prendas
Mooney 12 D’o meu corazón! (243)
No es al acaso que con “La Habana” principia el conjunto de poemas del “Libro Quinto.” En ella, Rosalía no solamente perdona a los hombres, sino que además comprende su situación y su dolor, y hasta los anima para que partan:
“¡Ánimo, compañeiros!/ Tod’a terra é d’os homes;/ Aquél que non veu nunca máis q’a propia/ A iñorancia o consome./ ¡Ánimo! ¡Á quen se muda Dio-ll o axuda!/ ¡Y anque hora vamos de Galicia lonxe,/ Verés desque tornemos/ O que medrano os robres!/ Mañán é o día grande, ¡â mar, amigos!/ Mañán, Dios nos acoche!” (245).
Repentinamente, el tono exhortador del poema cambia. Rosalía ignora que muchos de los inmigrantes logran mejorar su condición económica. Para ella, la muerte es el destino del gallego que cruza los mares en dirección a Habana:
“N-o sembrante alegría/ N-o corazón o esforzo:/ ¡Y a campana armoniosa d’a esperanza,/ Lonxe, tocando á morto!” (245).
La parte II de “¡Par’a Habana!” también termina con una predicción funesta:
Mooney 13 “! Van á deixá a patria!.../ Forzoso, mais supremo sacrificio./ A miseria está negra en torno de eles,/¡Ai!, ¡y adiante está o abismo!...” (244).
El mismo pesimismo se repite en la parte III:
“Onde van eses homes?/ Dentro d’un mes, n-o simiterio inmenso/ D’A Habana, ou n-os seus bosques,/ ¡Ide á ver qué foi de eles…!:/ ¡N-o eterno olvido para sempre dormen!.../ ¡Probes nais q’os os criaron,/ Y as q’os agardan amorosas, probes!” (245).
La voz de Rosalía, cargada de dolor, trasciende al problema social y femenino de una época y región aislada, tornándose una experiencia espontánea y vital. que: Andrés Torres Queiruga sostiene
“quen yéndose asomado algunha vez ás simas da experiencia metafísica, se achegue cun mínimo de aberta sensibilidade ás obra de Rosalía, non poderá menos de senti-la presencia do profundo e a chamada do trascendente. Ó lado de poemas
que se recrean no concreto…, cada vez máis van aparecendo aqueles dos que a forza reside justamente en trascendelo” (192).
Las palabras de Queiruga no podrían ser más acertadas,
Mooney 14 Rosalía frecuentemente parte de una situación concreta, la rutina doméstica, el recuerdo del amado ausente, el hombre que emigra, o un paisaje específico, por ejemplo, y la trasmuta en misterios más profundos. La genialidad de Rosalía en “As viudas d’os vivos y as viudas d’os mortos” está justamente en trascender el acto de inmigrar, de huir de la miseria, a una angustia y inquietud inherente a todos los hombres y mujeres. “N’é de Morte” ilustra la calidad transcendente de su poesía:
“¡Quérome ir, quérome ire!/ Para dónde, non sei./ Cégame os ollos a brétema,/¿Para dónde hei de coller?/ N’acougo c’unha inquietude/ Que non me deixa vivir;/ Quero, e non sei o que quero,/ Que é todo igual para min…” (269).
En el “Dôr alleo n’é meu dor” también presenciamos más una vez la inquietud y angustia inherente al ser humano:
“Eu levo unha pena/ Guardada n-o peito;/ Eu lévoa, e non sabe/ Ninguén por qué a levo./...¡Quén me dera, orelas/ D’o Miño sereno./ Ser un d´aqués cómaros/ Que en vós tên asento!/ Sin medo e sin penas,/ De vran e d’inverno,/ Un sigro tras d’outro/ Morara onde eu quero.../ Co’a veuga por paço,/ Co’o espaço por teito” (263).
Difícil clasificar el complejo mundo poético de Rosalía. Apartada de las demás corrientes de pensamiento de su época,
Mooney 15 ignorada por la elite intelectual en Galicia, Rosalía sería apreciada por las generaciones siguientes, que ya no podrían negarle su merecido lugar en la historia de la literatura ibérica. Juan Ramón Jiménez ha nombrado a ella y a Bécquer los primeros creadores de la poesía moderna española y latinoamericana, mientras que “Antonio Machado y los poetas de la Generación del 1927 siguen sus pasos cuando restauran la lírica popular a su debido lugar dentro de la literatura española” (Davies 618). “Uno
de los más grandes poetas de nuestra Patria,” dice de ella Azorín. (López 273-4) En 1913, Azorín publica el ensayo “Rosalía precursora,” en dónde subraya su papel en la revolución poética realizada en la métrica (versos de seis, siete, ocho, diez, once, doce y catorce sílabas, y la variedad de combinaciones) y en la ideología, dentro de una línea que enlazaría con Ruben Darío y el Modernismo (Carratalá 249). Rosalía ocupa hoy un destacado y merecido lugar en la literatura ibérica. En Galicia se ha creado un áurea mística alrededor de su persona, algo entre santa, reina y mártir, posición que ciertamente ella habría de rechazar si estuviese entre nosotros, dada su conocida humildad y discreción. Su poesía es como su vida; es decir, retirada, libre de superficialidad, repleta de coraje y sentimientos sinceros. Rosalía no idealiza sentimientos, tampoco los transforma en sofisticados revoloteos metafóricos. Al contrario, Rosalía pone la poesía muy cerca de la vida, del dolor y de la saudade que cada uno lleva dentro de sí. Las experiencias más profundas, más verdaderas, son expresadas en
Mooney 16 el vocabulario del pueblo, accesible a los campesinos, al inmigrante, y al literato. A todos que en vida aprendieron que es saudade, la pérdida de un amor, y las concesiones y sacrificios que han de hacerse para ganarse la vida.
Obras citadas
Mooney 17 Bécquer, Gustavo Adolfo. Obras completas, Madrid: Catedra, 2004. Castro, Rosalía de. Cantares gallegos. Madrid: Ediciones Anaya S.A., 1963. ---. Follas Novas. Madrid: Nueva Edición, 1933. Clavell, Costa. Rosalía de Castro. Barcelona: Plaza & Janes, S.A., 1967. Condé, Valéria Gil. “O Conflito lingüístico na Galiza.” Círculo Fluminense de Estudos Filológicos e Lingüísticos. 10 marzo 2009 <http://www.filologia.org.br/anais/anais_173.html >.
Davies, Catherine. “Rosalía de Castro: Cultural Isolation in a Colonial Context,” Recovering Spain’s Feminist Tradition, New York: The Modern Language Association of America, 2001. ---. “Rosalía de Castro’s Later Poetry and Anti-Regionalism in Spain,” The Modern Language Review,. Vol. 79, n.3 (Jul.,1984), p.618 Diaz, Nidia A. La protesta social en la obra de Rosalía de Castro. Vigo: Editorial Galaxia, 1976. Dupláa, Cristina. “Rosalía de Castro y el Rexurdimento gallego: Posibles conexiones con la Renaixença catalana.” Actas do Congreso internacional de estudos dobre Rosalía de Castro e o seu tempo – Tomo III. Organizador: Consello da Cultura Galega, Universidade de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela: Servicio de Publicacións da Universidade, 1986. Maiz, Ramón. “Aproximación a la trayectoria políticoideológica del nacionalismo gallego,” Revista Internacional de
Mooney 18 Sociología, n.45, tomo XLI, (enero-marzo, 1983). Pérez López, Manuel M. Azorín y la literatura española. Salamanca: Universidad, 1974. Poullain, Claude Henri. Rosalía de Castro de Murguía y su obra literaria. Madrid: Editora Nacional, 1974. Queiruga, Andrés Torres. “Rosalía, poeta metafísico.” Actas do Congreso internacional de estudos dobre Rosalía de Castro e o seu tempo – Tomo III. Organizador: Consello da Cultura Galega, Universidade de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela: Servicio de Publicacións da Universidade, 1986. Solé-Tura, Jordi. Catalanismo y revolución burguesa, Madrid: Edicusa, 1970. Wilcox, John C. Women Poets of Spain, Chicago: U. Of Illinois P., 1997.